viernes, 8 de noviembre de 2013

LAS ESTADÍSTICAS DE EQUIDAD DE GÉNERO EN MÉXICO: UNA REALIDAD DESDE LA ÓPTICA UNIVERSITARIA.


En el presente documento se analizan desde la óptica  universitaria, las siguientes estadísticas: Matrícula en educación superior por nivel educativo y sexo 2007-2008; República Mexicana. Carreras de nivel licenciatura más pobladas, 2004;  y la población de posgrado 2007-2008. México. El objetivo del análisis es reflexionar para comprender la realidad que prevalece en México frente a la equidad de género, en particular se considera el papel que la universidad juega en este contexto, a través de la visión de diversos especialistas en la temática.

Hace 40 años, México era un país con una población de 48 millones de habitantes, 49.9% de los cuales eran hombres y 50.1% mujeres; un poco más de la mitad, el 59% de la población, vivía en zonas urbanas; a la educación superior asistían 47 600 jóvenes que representaban tan sólo el 6% del grupo de edad de 19 a 23 años, y de cada 100 estudiantes únicamente 17 eran mujeres, esto es, estudiaban en las universidades solamente 8 100 mujeres. En 2010, en tan solo cuatro décadas, el país ha cambiado pues llegamos a la cifra de un poco más de 112 millones de mexicanos —más del doble—, la proporción entre los sexos ha variado muy poco, 51.2% son mujeres y 48.8% hombres. El 77% de la población, vive en zonas urbanas, a la educación superior asisten 2 766 000 estudiantes, que representan el 29% del grupo de edad de 19 a 23 años, y de cada 100 estudiantes 50 son mujeres, lo que significa que en cuatro décadas la tasa de crecimiento de la matrícula de mujeres ha sido de 84%, mientras que en el caso de los hombres ha sido sólo de 38% (INEGI, 2010; Presidencia de la República, 2010). Este análisis descriptivo permite evidenciar que  en México, parámetros como  la matrícula y el perfil de egreso de las mujeres, han evolucionado sustantivamente con respecto al género masculino (INEGI, 2011).



Diversos estudios permiten distinguir que vivimos una especie de “revolución silenciosa”, provocada por la masiva incorporación de las mujeres al sistema escolar; esta revolución silenciosa ha tenido un fuerte impacto en el mercado laboral. (Papadópulos, 2006), es decir, el género femenino se encuentra en una fase de pleno desarrollo y ha logrado ocupar posiciones que se consideraban típicamente del género masculino.
Por otra parte la ANUIES (2004), muestra que algunas carreras como agronomía, veterinario zootecnista, física, matemáticas aplicadas y computación, seguridad pública, las ingenierías, aeronáutica o ciencias computacionales tienen una mayor presencia masculina. Las disciplinas como trabajo social, ciencias de la educación, pedagogía, enfermería, terapia física y rehabilitación, estomatología, psicología o arte son las predominantemente femeninas. Es importante señalar que no es suficiente el equilibrio en la matrícula, para que dejen de existir carreras “femeninas” y “masculinas”. La equidad se va a dar cuando en las escuelas se acabe con los estereotipos y exista la igualdad de oportunidades académicas y socioculturales para que todos puedan acceder a cualquier carrera.

Otro aspecto que es motivo del análisis grupal en este documento hace referencia a la evolución de la población de posgrado en México (2008-2009), en donde, para el año 2006 los hombres representaban más de las dos terceras partes de los registros del Sistema Nacional de Investigadores. Sin embargo, en el cuadro 3 se manifiestan datos que nos permiten vislumbrar que por primera vez en la historia de la educación superior mexicana la proporción de mujeres es superior a la de los hombres, dato que por sí solo da cuenta del creciente interés y avance de las mujeres por realizar estudios más allá de la licenciatura. Según Buquet (2011), se han creado centros y programas de estudios de la mujer y de género en el interior de las universidades, con el objeto de otorgar reconocimiento y la importancia institucional del análisis de las relaciones entre hombre y mujeres, generando la deconstrucción y reconstrucción de categorías que promovían la parcialidad en la producción y difusión del conocimiento.

Cuadro 3. 

Población de posgrado 2008-2009. México

 

 
Hombres
% hombres
Mujeres
% mujeres
Total nal.
% total
Matricula nacional
91 994
49.6
93 522
50.4
185 516
100.0
Ciencias agropecuarias
1 768
58.9
1 235
41.1
3 003
1.6
Ciencias de la salud
14 064
48.8
14 780
51.2
28 844
15.5
Ciencias naturales y exactas
5 014
56.1
3 919
43.9
8 933
4.8
Ciencias sociales y administrativas
42 696
50.8
41 421
49.2
84 117
45.3
Educación y humanidades
14 886
36.6
25 775
63.4
40 661
21.9
Ingeniera y tecnología
13 566
68.0
6 392
32.0
19 958
10.8

Fuente: (Anuario estadístico).

En conclusión, podemos afirmar que no es suficiente que ingresen proporciones equivalentes de hombres y de mujeres a la universidad, para indicar que se practica la equidad. La educación superior en la historia reciente ha tenido un papel de gran relevancia en la consolidación de estructuras igualitarias de oportunidades entre varones y mujeres en el ámbito de la formación académica, aunque es necesario reconocer que aún persisten tendencias de segregación laboral en el tipo y calidad de trabajo. (Papadópulos y Radakovich 2006).

 También queda de manifiesto que “los espacios de género en las universidades han sido el lugar más importante para la generación de un conocimiento crítico sobre las distintas formas de desigualdad social entre los sexos” (Buquet,  2011, p. 213). Finalmente, el informe de reformas e innovaciones en la educación superior en países de América Latina y el Caribe, entre 1998 y 2003, publicado por IESALC, señala que la universidad debe enfrentar la situación de inequidad que prevalece en el acceso a los espacios académicos y laborales. (Fergusson, Lanz y Marcuzzi, 2003).

 

Bibliografía

Buquet, Ana (2011). Transversalización de la perspectiva de género en la educación superior. Problemas conceptuales y prácticos, en Perfiles Educativos, tercera época, volumen XXXIII, número especial, 2011, ISSN: 0185-2698, pág. 211-225. México

Bustos, Olga (2012). "Mujeres en la educación superior, la academia y la ciencia" (en) Ciencia, Julio-septiembre 2012, Vol. 63 Núm. 3. México, pp. 24-33. UNESCO (2007), Ciencia, tecnología y género.

Fergusson, A., Lanz, L., y Marcuzzi, A. (2003). Procesos de reforma de la educación superior en América Latina. En IESALC (ed.), Informe sobre la Educación Superior en América Latina y el Caribe 2000-2005.

INEGI. (2011). Obtenido de http://www.inegi.org.mx/prod_serv/contenidos/espanol/bvinegi/productos/integracion/sociodemografico/mujeresyhombres/2010/MyH_2010.pdf

Papadópulos, J., y Radakovich, R. (2006) Educación superior y género en América Latina y el Caribe. En IESALC (ed.), Informe sobre la Educación Superior en América Latina y el Caribe 2000-2005.
 

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